Una de las razones por las que se ha perdido la mística por las presentaciones en vivo, es por la decadencia y la evidente mediocridad de algunos artistas en concierto. Una vez escuchas un álbum, guardas unas grandes expectativas por verlo ejecutar en vivo las piezas que llegan a cautivarte y todo termina en una gran decepción en tiempo real, a la que se suman la certidumbre de que lo que oíste en estudio no tiene nada que ver con la desfachatez que tienes al frente, esta vez sin la ayuda de los ingenieros y los productores que lograron hacer milagros y en algunos casos, se le suma la pérdida de tu dinero.
Podría hacer una lista larga de artistas que he visto tocar en vivo y que de saberlo, hubiera preferido nunca ir a verlos, para conservar así la honestidad de lo que me gustó en los discos. Son artistas que te venden una cosa y en concierto no son ni el 10% de lo que prometen. Uno espera en ocasiones una canción, sueña con el momento de un coro exacto y nada… parece que no importó sino cuando la estaban escribiendo, porque los “momentos de verdad” son muy diferentes. Hasta hay ocasiones en las que algunos cantantes detestan su canción más exitosa, que es la que arrastró a algunos fans a su concierto y prefieren no tocarla; pregúntenle a Rod Stewart por “Da Ya Think I’m Sexy”! o al grupo Slipknot por “Wait and Bleed”. Con la salvedad de que este par de extremos sí son impresionantemente buenos en vivo.
La presentación en vivo [performance] es tal vez la única razón por la que un artista debería esforzarse en su vida y algunos lo hacen tan constantemente, que es una cotidianidad con la que sólo varían sus audiencias; sin miedo, sin pánico escénico, sin ingenieros haciendo “el truco”, sin doblaje. Sólo con las herramientas de su voz, el talento y la energía eléctrica que involucra ese preciso momento, con instrumentos o sin ellos. Hay cantantes como Raphael que llegan al extremo de obviar el micrófono. Al otro lado están los que no se arriesgan para no ponerse en evidencia, para no exponer sus debilidades artísticas disimuladas por un software y un buen mago; otra razón para preferir que la radio “muela” un sencillo hasta que pase al olvido y no tener que correr con la molestia de tocar en vivo y cobrar las regalías. Por eso Paris Hilton podrá grabar una canción, pero no salir de gira.
Pero hay otros artistas tan arrolladores, que una presentación en vivo no es más que una simple disculpa para sacar a escena todo lo que tienen adentro, el paquete completo: la voz, el talento y el manejo del escenario [o de la situación], el contenido de la letra de una canción que estaba esperando ser escuchada y de la que se convierte en el simple conductor; porque los artistas, al fin y al cabo son comunicadores, en algunos casos precisos como el Hip Hop son “Representantes” y ahí van: una sola toma, una oportunidad para perderse por sí mismos en la música [pregúntenle a Eminem]; el instante perfecto para brillar entre todas las almas. Recuerdo a Toby, que dice que mientras que haya una guitarra, habrá comida, bebida y fiesta y además lo he visto sobrevivir con eso en los tiempos duros.
Este es mi caso favorito; el cantante que no tenía mayor promoción ni expectativa, el desconocido que vino a cantar, el artista que proviene de la nada pero que sólo necesita eso: un instante para sacar un sentimiento, una canción, y más que eso, una interpretación. Nadie lo esperaba, nadie lo vio venir ni a él, ni lo que hizo en el escenario, ni lo que les hizo sentir a los espectadores. Lo repito una y otra vez desde que lo descubrí, porque aunque la canción es de otro compositor, él la hace sentir y la siente. ¿Cuántos de estos artistas andarán en la calle esperando ese chance? Yo conozco varios en todos los géneros; pero ¿Cuántos lograrían el mismo efecto y sobrevivirían a la abrumación?
Este es el maestro mexicano José José cantando en El II Festival de la Canción Latina en 1970, un año antes de que yo naciera. El “príncipe de la canción” reclama su trono a pesar de su corta edad, sin pretensiones pero con voz alta; se ve una mujer estupefacta, paralizada entre el público que se levanta aplaudiendo a este cabezón desconocido, hay un ejecutivo con la boca abierta, una consecuente lluvia de claveles rojos y a José Sosa se le nota el dolor que saborea hoy. Yo alcanzo hasta a divisar las playas que describe su canción; desde luego todo es en vivo!
Cuando se hace la tarea, el resto llega solo.
Jose, qué triste luce todo sin ti!
Gabriel Posada
Miami, FL.
Septiembre 28 de 2008
Te juro que no lei nada en lo absoluto de los posteado arriba… el asunto es que no encontré otra manera de escribir algo.
Veo que la vida no ha causado demasiados estragos, incluso podria aventurarme a que te ha dado espacios para las pertinentes remodelaciones.
Un abrazo desde Cali Colombia
de un sujeto que conociste en otro tiempo
Por: luis Fernando Chavez el 7 Octubre 2008
a las 6:58 PM